"Mucha Magia y Mucha Suerte Tienen Los Niños Que Consiguen Ser niños..." Eduardo Galeano
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martes, 12 de junio de 2012

Niños Bilingües


Por motivos de trabajo, llevo un tiempo que no actualizo, permitidme compartir con vosotros este artículo aparecido en Babycenter:
Si has decidido criar a tus hijos como niños bilingües, te alegrará saber que esta opción tiene muchas ventajas. No sólo es una gran ayuda para conectar con familiares que no dominan el inglés, sino que también, según los expertos, estimula el desarrollo lingüístico de los niños desde que son bebés y, ya de grandes, su formación lingüística e intelectual. 
Pero ¿cómo puedes lograrlo? BabyCenter entrevistó a expertos en el tema de la educación bilingüe para brindarte sus recomendaciones, y a madres que compartieron las estrategias que les han funcionado para conseguirlo. 
Ventajas del bilingüismo
"Los bebés desarrollan una secuencia auditiva en su cerebro, es como un mapa que reconoce el idioma que están hablando los padres, y hay investigaciones que indican que los bebés siempre tendrán en su cerebro ese mapa auditivo del primer idioma que aprendieron. Por eso es importante que los padres empiecen a hablarles a sus hijos en su idioma natal desde que nacen, ya que para los 12 meses ellos ya tendrán un entendimiento auditivo completo para diferenciar el idioma", dice la doctora Josefina Villamil Tinajero, decana del Departamento de Educación de la Universidad de El Paso, Texas y reconocida a nivel nacional por su labor en pro de la educación bilingüe. 
Una de las preocupaciones que sienten muchos padres hispanohablantes es si sus hijos se retrasarán en la escuela por entrar a ella hablando mejor el español que el inglés. Según los expertos en el tema, eso no debe ser un motivo de preocupación. "Los padres de los niños que aprenden español primero no deben preocuparse al pensar que sus hijos no van a aprender bien el inglés. Ellos lo van a aprender bien cuando vayan a la escuela, pero es importante que los padres mantengan esa conexión con el niño en su idioma natal y que estén al tanto de los diferentes programas bilingües que hay en sus escuelas, incluyendo los que pueden ayudarlos a aprender bien el inglés", señala María Quezada, directora ejecutiva de la Asociación de California para la Educación Bilingüe (CABE). 
Ana Abrego, maestra de primer grado en la escuela primaria Hemlock de Fontana, California, apunta que los niños hispanohablantes aprenden muy rápido el inglés al llegar a la escuela y que hay estudios que indican que los niños que dominan dos idiomas obtienen mejores calificaciones y son más creativos a la hora de resolver problemas complejos. 
Además todas las entrevistadas recalcan que tus hijos podrán tener mejores empleos si son bilingües en los Estados Unidos. 
Desafíos
"Habrá momentos difíciles, especialmente si la familia vive en un área en donde los latinos son minoría, por eso es importante que los padres se mantengan firmes en el uso del idioma español. Si no lo hacen sus hijos no lo aprenderán y, como adultos, se les va a hacer más difícil", dice la doctora Gloria Rodríguez, autora deCriando a Nuestros Niños en un mundo bicultural. 
En su libro Criando a su Niño con Orgullo Latino, la doctora Carmen Vázquez reconoce que habrá situaciones en las que los niños tal vez no quieran hablar el español y pide a los padres que traten con respeto a sus hijos, que no los fuercen para que hablen el español, sino que les expliquen los beneficios que el hacerlo tiene para la familia y para su futuro. "En un mundo multicultural es difícil pero importante que los niños tengan una identidad bien formada, que sepan que el saber dos idiomas los hace más competitivos en el mercado laboral y que es importante que se puedan comunicarse con sus familiares hispanohablantes y mantengan sus tradiciones y cultura", dice la psicóloga. 
La maestra Abrego cuenta que "muchos padres que no dominan el inglés piensan que no pueden ayudar a sus hijos con las tareas escolares porque no hablan el idioma, pero yo les digo que es importante que les lean en español en la casa, porque sus hijos van a entender y a aprender los conceptos en ambos idiomas". 
Plan de acción
No importa la edad de tus hijos, ya sea que apenas estén por nacer, sean bebés, en edad preescolar, o ya estén asistiendo a la escuela, a continuación te ofrecemos una lista de sugerencias que te ayudarán a criar niños bilingües. 
• Decide quién va a hablar cual idioma: Es importante, dicen las expertas consultadas, que los padres se pongan de acuerdo sobre quién va a hablar cual idioma, si es que ambos padres son bilingües o uno de ellos es angloparlante. Si se mantiene la consistencia y el niño sabe que con mamá siempre habla en español y con papá en inglés, o viceversa, se reforzará su aprendizaje de ambos idiomas. 
Cómo lo hacen otros padres: 
Ana Abrego, maestra: "Mi esposo les habla español y yo inglés. Mi mamá los cuida y les habla en español, así que mis hijos saben la diferencia entre los dos idiomas y hacen el cambio de forma inmediata cuando es necesario". 
Lucette Zepeda, estudiante universitaria: "Siempre, desde que era un bebé, le hablamos español a mi hijo Damián. Mi esposo y yo hablamos inglés perfectamente, pero queríamos que él aprendiera primero el español y luego, cuando entrara a la escuela, que aprendiera el inglés y es un niño completamente bilingüe". 
• Léeles libros en español o bilingües: Tener en casa libros en español o bilingües para practicar la pronunciación con tus hijos les ayudará enormemente. También pueden visitar las bibliotecas para leer la colección de libros bilingües o escritos completamente en español. 
Cómo lo hacen otros padres: 
Ana Abrego, maestra: "Yo les leo mucho en español, especialmente el chiquito está aprendiendo bien los conceptos en un idioma antes de entrar a la escuela. Mi hija Nataly, que tiene 8 años, es perfectamente bilingüe". 
• Haz que vean películas en español: ¡Sí funciona! Tus hijos no sólo disfrutarán al ver sus películas favoritas, sino que aprenderán el español al mismo tiempo. Afortunadamente, hoy en día la mayoría de películas de dibujos animados ya vienen con la opción de cambiar el idioma. Es importante que los niños asocien el idioma no solamente con la familia, sino también con las actividades divertidas que más les gustan. 
Cómo lo hacen otros padres: 
Lucette Zepeda, estudiante universitaria: "Mi hijo Damián ve todos los sábados o domingos caricaturas en español, él ya se acostumbró que el fin de semana le pongo la televisión en español y le encanta". 
• Asiste a eventos culturales que celebren tu origen y tu cultura: Perfecta oportunidad para que tus hijos practiquen el idioma con otros niños, se den cuenta de la importancia de hacerlo y lo empiecen a ver como algo natural.
Cómo lo hacen otros padres: 
Maria Quezada, experta en educación bilingüe: "Nosotros aquí en el sur de California tenemos años celebrando la Semana Jalisco y los niños y jóvenes que participan en el evento, además de que practican el idioma y bailan danzas típicas, se sienten orgullosos de sus raíces". 
• Viaja a tu país siempre que puedas: No sólo tienes la oportunidad de visitar a tu familia en tu país de origen, sino que tus hijos aprovechan para practicar el español y aprender más sobre las tradiciones y costumbres de sus antepasados. Si no puedes viajar a menudo, entabla amistades con otras familias hispanohablantes y alienta la relación entre sus hijos y los tuyos. Para los niños, el idioma se hace mucho más atractivo si les da la oportunidad de hacer nuevos amigos. También puedes invitar a tu casa una temporadita a un familiar que hable solamente español, para que tus hijos se vean obligados a practicarlo. 
Cómo lo hacen otros padres: 
Marilu Meza, periodista: "Tratamos de ir a México a visitar a la familia cada año y es una oportunidad para que mi hijo Esteban practique el español mientras que juega con otros niños que sólo hablan español". 
Y no te olvides de compartir con tus hijos tu música latina favorita con letra en español, los dichos y refranes de tu tierra, las cartas y correos electrónicos en español de tu familia y amigos, y tu libreta de recetas familiares. Le comunicarás a tus hijos mucho más que un idioma: el amor por tu cultura y tus orígenes. 
Por Lilian de la Torre-Jiménez, periodista ,fundadora de Bodas USA La Revista, y madre de dos niñas de 8 y 6 años de edad 

domingo, 26 de febrero de 2012

La Quimio Jugando Se Pasa Volando

La Fundación "Juegaterapia.org". Se dedican a recoger todo tipo de consolas usadas, mandos y juegos para NIÑOS enfermos de cáncer y distribuirlas en hospitales con zona de oncología infantil.
La idea es hacer más llevaderas las sesiones de quimioterapia en los hospitales y arrancar así alguna sonrisa.

Su lema es "la quimio jugando se pasa volando".

Las consolas se entregan con una pegatina con los datos del donante, para que el niño al que les llega o un familiar suyo pueda agradecerlo con una llamada, un mensaje... Las consolas se entregan a niños ingresados, aunque se ceden al centro hospitalario, de forma que cuando el paciente es dado de alta los dispositivos se quedan en las habitaciones para que sean utilizados por otros niños.

Se hacen muy largas las horas en los hospitales y más a estos niños que deben estar en sus habitaciones aislados. Pasar sus largas sesiones distraídos y olvidándose a ratos del dolor es muy importante para ellos.

Su sede está en Madrid, C/Sagasta nº 8 donde podéis enviar todas vuestras consolas y juegos. También cuentan con la colaboración de 20 Asociaciones de la Federación Española de Padres de Niños con Cancer (FEPNC) con sedes en muchas provincias españolas.

Sería muy útil que diérais la mayor difusión posible a este mensaje.

Podéis saber más y seguirles día a día en facebook/ juegaterapia.org donde ya cuentan con más de 10.000 seguidores y ver las fotos con las entregas en los hospitales, el listado de Asociaciones colaboradoras y los
cientos de mensajes y felicitaciones que reciben por la labor desarrollada.
O en su pag web www.juegaterapia.com 

miércoles, 22 de febrero de 2012

La Capacidad de Ser Fuerte

Hoy en Firma Invitada: "La Resiliencia o La Capacidad de Ser Fuerte" Por: Óscar A. Matías, coordinador de Secundaria, orientador de familias y jóvenes en edad escolar.

El miedo al futuro

En estos últimos años hay ciertas preocupaciones que los padres me manifiestan de modo habitual en las conversaciones sobre sus hijos: "Le veo muy vulnerable, tiene poca personalidad" "¿Le estamos protegiendo demasiado?" "¿Sabrá hacer frente a las adversidades a medida que crezca?" "¿Es conveniente que vea de todo para coger experiencia?"

La resilencia es la capacidad que tiene una persona para poder seguir proyectándose en el futuro a pesar de las adversidades. Dicho de otro modo más sencillo: la facultad de conseguir los objetivos que uno se propone a pesar de las dificultades. Si a los adultos ya nos cuesta poderlo conseguir, ¿cómo no les va a costar a nuestros jóvenes de hoy en día?

Esta es una preocupación que tienen tanto los padres como educadores: ¿cómo conseguir hacer fuertes a los hijos?

No debemos esperar a que se presenten fatalidades para educar en ello. Hay que saber verlas venir y sobre todo irles formando en esta aptitud continuamente, aprovechando las muchas menudencias -aparentemente sin importancia- que se presentan cada día. Si en lo más pequeño les enseñamos a ser fuertes, cuando vengan los reveses sabrán cómo actuar.

 La ley del más fuerte: el caso del ketchup

Luís cursa 2º de ESO. Como otros chicos de su edad, tiene sus propias debilidades. Hay una ante la cual no puede resistirse: el ketchup. Cuando come siente la necesidad de acompañarlo todo con la salsa de tomate. No solamente si le dan de comer hamburguesa o patatas fritas, sino que también con el pan, la ensalada, la verdura, etc.

Su madre, muy consciente de ello, me explicaba recientemente en una conversación: "¡Se acabó! ¡Nada de ketchup! Pero no lo guardo, sino que, sabiendo que lo tiene prohibido, se lo pongo delante, mientras está comiendo y ¡que aguante!"

La verdad es que Luís lo soporta estoicamente y su madre, con gracia, se lo propone como un reto personal. Luís ha aprendido que a veces él mismo se crea necesidades de las que puede prescindir. Su madre sabe que el problema no está en el ketchup, pero se aprovecha de él para fortalecer a su hijo. Eso sí, el día que se puede probar el ketchup, para Luís es fiesta mayor.

Aprender a decir que no en aquello que no es malo ni perjudicial ayuda a fortalecer el buen hábito, a la vez que se disfruta mucho más cuando se posee.
  
Ser fuerte ante lo destructivo

Una característica de la resiliencia es la de ser fuerte ante aquello que destruye. Es decir, llevar una vida sana ante un ambiente poco favorable. Educar entre algodones pocas veces acaba siendo provechoso. Por otra parte la permisividad acaba siendo tan perjudicial o incluso peor.

Este es un dilema que se plantean muchos padres: ¿Cuál debe ser el término medio? La mayoría de las veces, los adultos estamos muy por detrás de los jóvenes, y vamos con el lirio en la mano. "No, mi hijo nunca ha probado un porro", "Lo del sexo ni le preocupa, aún ha de madurar", "Ni se le ocurre copiar en un examen, siempre lo estudia todo", etc. No nos engañemos, cuando nosotros vamos, ellos muchas veces ya están de vuelta.

Para conocer no es necesario experimentar. Sin embargo, sí hay que informar y orientar convenientemente. Asentar unas buenas bases y encauzar de modo conveniente los pasos de los hijos debe ser la prioridad de todo padre. No hay que huir de sus preguntas, debemos contestar siempre del modo adecuado a la edad y madurez.

Muchas veces no habrá que esperar a que ellos tomen la iniciativa, sino adelantarse. Tampoco hay que llegar hasta tener la sospecha de que algo pueda estar pasando. Si los padres no resuelven las cuestiones y preocupaciones de sus hijos, acabarán buscando las respuestas por otros cauces que probablemente no serán los que ofrezcan mayores garantías.

No hay nada peor para un adolescente que encontrarse con unos padres que pretenden darle dosis de "moralina" para intentar formarle. Debemos aprender a comunicarnos con nuestros hijos. Si antes no existe un clima de confianza, si no mostramos preocupación por sus cosas, si no nos interesamos por aquello que les gusta y les interesa a ellos, difícilmente nos escucharán cuando queramos ayudarles. Y aún así, no siempre resulta fácil, ya que una de las características del adolescente es la búsqueda de su propia identidad a través de la guarda de su intimidad.

Por ello hay que ganarse la confianza. Ir a verles jugar si forman parte de un equipo de deporte, valorar sus trabajos, reírse de sus chistes, mostrar preocupación ante aquello que les inquieta, participar de alguna de sus aficiones, etc. nos ayudarán a crear una sintonía que es necesaria para que luego nos escuchen cuando sea preciso.

 Ante los problemas, buscar soluciones

Por lo general, los jóvenes buscan la vía más fácil y cómoda para resolver sus problemas. Muchas veces la opción que adoptan es la de cerrarse y desentenderse. Si suspenden, el profesor es injusto; si son impuntuales, no se puede llegar antes; si la ropa está desordenada, no ha habido tiempo para dejarla bien. Para evitar discusiones los adultos acabamos resolviéndoles los asuntos.

Hay que enseñarles a solucionar las dificultades que se van encontrando. No debemos dar por hecho que no quieren hacer las cosas. Muchas veces lo que ocurre es que no saben cómo hacerlas. Es importante que les afrontemos ante el problema, buscar vías de resolución y animarles a que las saquen adelante. A partir de entonces, seguir insistiendo en ello y ver cómo están logrando los objetivos propuestos.

La inestabilidad es frecuente en los adolescentes. Cuando parece que un objetivo ya está conseguido, en el momento más inesperado vuelve a aparecer de nuevo. Cuando se logran unas metas, aparecen nuevas dificultades. Éste es el arte de la educación. No hay que desesperarse ni caer en el desánimo. Debemos armarnos de paciencia y seguir exhortando en aquello que nos hemos propuesto. No hay que tirar la toalla. Aunque quieren ir solos, nos necesitan como nunca.
 ¿Qué podemos hacer en el día a día para fortalecer la resilencia en nuestros hijos adolescentes?

Ayúdale a conocer sus puntos débiles y ofrecer modelos de actuación. Por ejemplo, tu hijo es impulsivo y cuando fracasa en algo, desplaza la culpa hacia los demás, enfadándose con ellos en lugar de hacerlo consigo mismo. Intenta reflexionar con él y hacerle ver que éste es un punto débil. Entonces, y a través de las experiencias que te ofrece el día a día, buscar entre ambos pautas de actuación para controlar este impulso: reflexionar ante un fracaso para averiguar realmente hasta qué punto es por su culpa, aislarse en su cuarto antes de estallar con algún miembro de la familia, escribir en un diario sus sentimientos ante un problema o frustración, etc.
Potencia su autoestima, evita criticar todo lo que hace mal, valorando aquello que consigue alcanzar y potenciando aquellas cualidades en las que destaque.
Proponle metas concretas y a corto plazo. No le digas "Tienes que estudiar". Es mejor proponer un tiempo determinado de estudio y un plan de trabajo semanal. Evitar comentarios tipo "Hay que ser más ordenado". Es preferible incidir en aspectos concretos: "Recoge la toalla al acabar de ducharte", "No dejes la ropa tirada en el suelo de tu cuarto", etc.
En la medida de lo posible, no resuelvas sus problemas, deja que sean ellos quienes den el primer paso. Por ejemplo, si tu hijo no tiene suficiente con el dinero que le das cada mes, no le incrementes la paga para que vaya más holgado y no pase tantas estrecheces. Permite que aprenda a administrarse mejor y/o a prescindir de algunos gastos que no puede permitirse.
Enséñales a pedir ayuda cuando lo necesiten. Hay que establecer un clima de confianza y buscar cauces de comunicación entre la familia y los hijos.
Adiéstrales en reflexionar antes de actuar. Cuando se equivocan, deben asumir la responsabilidad del mal causado y reparar el daño si es conveniente. Por ejemplo, si jugando al fútbol rompen el cristal de la ventana del vecino, que sean ellos quienes vayan a pedir disculpas y se hagan cargo de la reparación que suponga.
  •  Déjales participar en decisiones familiares y facilitar que sean ellos los que propongan maneras de solucionar aspectos cotidianos. Por ejemplo, en el tema del manejo de Internet, podéis establecer juntos las reglas de uso: pedir permiso para acceder a Internet, horarios, antes de comprar cualquier objeto comentarlo con los padres, limitar los chats, filtros etc.
  • Enséñale a amaestrar los afectos y emociones, ayudándole a controlarse ante situaciones que requieran mayor serenidad y capacidad de juicio. Por ejemplo, tu hijo llega a casa después de un partido de fútbol y está enfadado porque el árbitro ha sido injusto. Hay que hacerle ver que esta situación no debe repercutir en su carácter y el modo de tratar a la familia a lo largo de todo el día.
  • Disciplinarles en la competitividad sin caer en la deslealtad o la desconsideración hacia los demás.
  • Tu hijo o hija se está convirtiendo en un adulto. ¿Por qué no fomentarle la idea de hacer voluntariado? No hay nada para fortalecer nuestra capacidad de superación como descubrir "en primera fila" las necesidades de los demás, las desgracias de otras personas menos afortunadas que nosotros. En esos momentos, nuestros hijos se involucran en un proyecto que les obliga a dar lo mejor de sí mismos a pesar de las adversidades.
 Piénsalo. Tu hijo ya no es aquel bebé indefenso y vulnerable. Ahora es un adolescente capaz, lleno de grandes y pequeños talentos que necesitan proyectarse en el exterior para crecer y conseguir las metas propuestas.

jueves, 12 de enero de 2012

15 de Enero: "Nuestra Salud No Está en Venta"


 El 15 de Enero, salgamos TODXS a la calle a defender que “Nuestra Salud NO está en venta”

 Por una asistencia sanitaria pública, universal y de calidad. Defendamos nuestro derecho, nuestra sanidad pública. 

Lee el Contra informe sobre la privatización de la sanidad:
http://accionmasreaccion.wordpress.com/2011/10/20/contrainforme-de-la-privatizacion-de-la-sanidad/

Porque la sanidad ha de estar al servicio de los ciudadanos y es un derecho constitucional. Porque nos quieren engañar, mintiendo sobre el fondo que tenía la sanidad. Porque somos personas y no números. Porque la privatización no entiende de salud, sólo de obtener beneficos. Por esto y mucho más el 15 de Enero volvemos a TOMAR LA CALLE. El horario variará de unas ciudades a otras, unas saldrán a las 12:00 del mediodía y otras por la tarde.   https://www.facebook.com/events/239659616107865/

Algunas de las localidades que salen el 15 de Enero a defender la Sanidad Pública y gritar que nuestra salud no está en venta, las tienes en los siguientes enlaces


Infórmate en http://accionmasreaccion.wordpress.com/ y http://sanidad15e.wordpress.com/


viernes, 22 de julio de 2011

Cuando y Como Quitar los Pañales

¿Quieres el libro? Pincha en la Foto
  Respecto a mi último post quiero agradecer los comentarios de tod@s, pero sobretodo de un anónimo que comentaba lo que recoge Carlos González en su libro "Bésame Mucho". Permitidme que trancriba íntegro el capítulo: Cuando Y Como Quitar los Pañales.

Muchas veces se habla de «aprendizaje del control de esfínteres


» y eso deja a los padres vagamente intranquilos. Porqué,


aparentemente, un aprendizaje requiere una enseñanza. ¿Quién


y cómo ha de enseñar al niño a controlar sus esfínteres, sea


eso lo que sea?


Pues no, aprender a no hacerse pipí encima, lo mismo que


aprender a caminar, a sentarse o a hablar, son cosas que no


requieren estudio ni enseñanza. Existen niños de diez años y


también adultos que no saben leer o que no tocan el piano porque


nadie les enseñó. Los padres tienen que hacer algo (enseñar


a su hijo o buscarle un profesor o una escuela) si quieren


que aprenda esa y muchas otras cosas. Pero no hay niños de


diez años que no sepan caminar, sentarse o hablar, o que se


hagan pipí encima (despiertos). Todos los niños sanos (y buena


parte de los enfermos) controlan perfectamente el pipí (de


día) y la caca a los cuatro años o bastante antes.


Por lo tanto, la pregunta no es «¿qué tengo que hacer


para que mi hijo aprenda a usar el retrete?», pues haga usted


lo que haga, tanto si lo hace todo «bien» como si lo hace todo


«mal», o incluso aunque no haga nada de nada, su hijo aprenderá.


La pregunta es «¿qué puedo hacer para que mi hijo no


sufra mientras aprende a usar el retrete?» Y la respuesta es


«más vale que no haga nada». O que haga lo menos posible.


Cuando los padres hacen algo, cuando sientan al niño a ciertas


horas en el orinal, cuando le obligan a estar sentado hasta


que hace algo, cuando le riñen si se lo hace encima, a la


larga el niño aprenderá también a ir al retrete, pero será desgraciado


en el proceso (y sus padres también). En casos extremos,


es probable que ciertas «enseñanzas» desafortunadas pue-


dan retrasar el aprendizaje o producir en el niño un rechazo


a defecar que se convertirá en estreñimiento.


Pero si no le quitamos nunca el pañal, ¿cómo aprenderá?


¿No seguirá llevando pañal toda la vida? Lo dudo. No conozco


a nadie que haya hecho la prueba; pero sospecho que,


incluso si los padres no tomasen nunca la iniciativa, todos los


niños acabarían por arrancarse el pañal ellos mismos. Nadie


va con pañal por la calle a los quince años. Pero el caso es


que los pañales cuestan dinero y cambiarlos cuesta un esfuerzo,


y casi todos los padres hacen, antes o después, un esfuerzo


para quitar el pañal a sus hijos.


En principio, eso no debería traer ningún problema. El pañal


es algo totalmente artificial, un invento relativamente reciente


que no busca la comodidad del niño, sino la de sus padres.


Los niños no necesitan pañal. Muchos padres le quitan a su


hijo el pañal en verano y que sea lo que Dios quiera. Incluso


antes del año, cuando saben que es imposible que el bebé


controle el pipí y la caca de forma voluntaria. Para hacerlo,


por supuesto, es conveniente no tener alfombras ni moquetas


en casa, y es necesario estar dispuesto a fregar cualquier rincón


en cualquier momento, sin el menor reproche. Así se ahorra


el niño algunas escoceduras por el calor y los padres mucho


dinero en pañales. Al final del verano, si (como era de esperar)


el niño se lo sigue haciendo todo encima, se le vuelve a


poner el pañal y tan contentos.


En el primer verano después de los dos años, cuando de


verdad hay alguna esperanza de cambio, los padres pueden


explicarle al niño lo que se espera de él: «Cuando tengas


ganas de hacer pipí o caca, avisa. » Pero, por supuesto, no se


harán pesados preguntando cada media hora (basta con que


lo expliquen una vez en junio o, como mucho, cada quince


días), ni lo sentarán en el orinal cuando no lo ha pedido, ni


le reñirán o criticarán ni se burlarán de él por los escapes o


por las falsas alarmas, ni mostrarán impaciencia. Puede ser


útil preguntarle si prefiere usar el retrete, como papá y mamá,


o un orinal (y que elija el que más le gusta) o un adaptador


para el retrete. Mientras no haya un mínimo control, es prudente


ponerle el pañal para salir a la calle.


Algunos niños logran el control en este verano, otros en el


siguiente. Algunos, por supuesto, alcanzan la madurez entre


medias y piden que se les quite el pañal en invierno («¿Estás


seguro?» «Sí. » «Bueno, vamos a hacer la prueba. »)


Quitar el pañal, decíamos, no habría de traer ningún


problema, pero a veces lo trae. Incluso sin obligarles, sin


reñirles, sin ponerse pesado y sin hacer comentarios ofensivos,


algunos niños se niegan a que les quiten el pañal. Están


tan acostumbrados a llevarlo, que no se imaginan la vida


sin él. Explíquele a su hijo que no importa que se haga


pipí o caca en cualquier sitio, que no se va a enfadar. Pero


si a pesar de todo le pide un pañal, póngaselo sin rechistar.


Al fin y al cabo, la idea no fue suya; fueron sus padres los


que decidieron ponerle pañal cuando nació y no es culpa


del pobre chico si se ha acostumbrado. Es posible que un


niño que al año y medio se dejó quitar el pañal, se niegue


a los dos años y medio. No insista, no atosigue, simplemente


dígale: «Bueno, cuando quieras que te lo quite, avisa», y


ya está.


Algunos niños están contentos de ir sin pañal, pero se


sienten incapaces de usar el orinal. Notan que van a hacer


algo, avisan, pero no quieren sentarse en ningún sitio. Quieren


el pañal. A veces, durante una temporada, hay que ponerles


un pañal cada vez que han de hacer pipí o caca. A algunos,


que juegan desnudos en la playa, hay que ponerles un


pañal para que hagan pipí. No se asombre, no se queje, no se

ría. Póngale el pañal sin discutir, que ya falta bien poco. Algunos


niños, más tímidos, no se atreven a pedir el pañal, pero


tampoco a usar el orinal, e intentan retenerse lo más posible.


Algunos llegan a sufrir estreñimiento. Si observa que su hijo


deja de hacer caca cuando le quitan el pañal, pruebe a ponérselo


otra vez (incluso si no lo ha pedido).


No es malo volver a usar el pañal después de unos días o


meses sin él. No es un paso atrás ni un retroceso, ni le hace


ningún daño al niño. A no ser, claro, que él se niegue.


Nos vamos ahora al otro extremo, al del niño que no es capaz


de controlarse, pero insiste en que le quiten el pañal o en que


no se lo vuelvan a poner si se lo habían quitado en verano.


Como siempre, es importante hablar con el niño y ser respetuoso.


Si sólo hay fallos ocasionales, es mejor hacerle caso. Si


el control es nulo, tal vez pueda convencerle de que se lo deje


poner. Pero si se niega en redondo, si llora para que no le


pongan el pañal, si lo vive como un fracaso o una humillación,


es mejor también hacerle caso, tal vez intentar llegar a


una solución de compromiso («puedes ir sin pañal por casa,


pero si salimos a pasear te lo has de poner»). A veces hay que


renunciar a salir de casa durante unas semanas para no tener


un drama, lo que no deja de ser una lata. Por eso es importante


no ponerse pesados con el asunto, no lanzar indirectas y


puyas, que nadie le vaya diciendo al pobre niño «qué vergüenza,


tan mayor y con pañales», «a ver si aprendes a ir al retrete de


una vez», «si te lo vuelves a hacer encima, te tendré que poner


pañales como a una niña pequeña» y otras lindezas. Nunca


hay que hablar así a un niño, ni en este tema ni en otros.


Todos los niños normales saben controlarse de día, sin necesidad


de enseñarles nada. Si su hijo se sigue haciendo caca o


pipí encima después de los cuatro años (salvo algún accidente


muy de tarde en tarde con el pipí), consulte al pediatra.



Cuando hay problemas, con frecuencia son de origen psicológico


(a veces debido precisamente a intentos de «enseñarles»


a usar el orinal por las malas y otras veces, manifestación de


otros conflictos o de celos). En algunos casos, la defecación


involuntaria (encopresis) es consecuencia del estreñimiento: se


forma una bola que irrita la mucosa rectal y produce una falsa


diarrea. El niño no lo hace a propósito, y las burlas y castigos


no harán más que empeorar el problema.


Pero las noches son muy distintas. Aunque muchos niños


pueden dormir secos a los tres años, otros muchos se hacen


pipí en la cama (enuresis nocturna) hasta la adolescencia o


incluso toda la vida. Durante la Primera Guerra Mundial, el


1 por ciento de los reclutas norteamericanos fue declarado no


apto para el servicio por enuresis. La enuresis nocturna casi


nunca tiene causa orgánica o psicológica, sino que depende


de la maduración neurológica y de las características genéticas


(va por familias).


Algunos niños consiguen no hacerse pipí en un día especial


(por ejemplo, en casa de un amigo), a costa de pasar la noche


prácticamente en vela. Por supuesto, no pueden hacerlo muchos


días seguidos. Por desgracia, algunos padres no comprenden el


enorme esfuerzo que han hecho y se lo echan en cara («en


casa de Pablo bien que espabilaste, pero aquí no te preocupas,


claro, como estoy yo para lavar sábanas»). Este tipo de comentarios,


además de cruel, es falso. Hace poco, una madre comentaba


en un foro de Internet que su hija de siete años se hacía


pis en la cama. Otra madre le contestaba así:


Yo estuve haciéndome pis hasta los dieciséis años, y peor que me


sentía y más acomplejada que nadie... Me tiraba las noches en


vela para no mojar la cama, y en cinco minutos que el sueño me


rendía, me hacía pis; estaba desde el medio día sin beber nada,


era horrible, y seguía haciéndome pis; me levantaba por la noche


a lavar mis sábanas para que no se enteraran... No la regañes, no


la responsabilices, es una enfermedad, de pronto un día dejé de


hacérmelo. Mi hijo mayor se hizo pis hasta los trece años...


Quisiera explicar aquí una anécdota, en homenaje a un gran


pediatra japonés, el Dr. Itsuro Yamanouchi, de Okayama. Visité


su hospital en 1988, y me fascinó aquel sabio humilde que


seguía atendiendo consultas externas de pediatría a pesar de


ser director de un gran hospital. Le acompañé una tarde en su


consulta, y él me explicaba en inglés lo que ocurría.


—Este niño tiene seis años, y se hace pipí en la cama. Le


he explicado a la madre que eso es normal, que no hay que


hacer nada, y que yo me hice pipí hasta los siete años.


—¡Qué casualidad! —respondí en mi inglés vacilante—. Yo


también me hice pipí hasta los siete años.


El Dr. Yamanouchi se apresuró (para mi sorpresa) a traducir


mis palabras, y la madre me miró con más sorpresa aún y


se deshizo en reverencias y agradecimientos.


Un rato después, otra madre, mientras escuchaba las palabras


del médico, me miró también con asombro y me hizo


otra reverencia.


—Este niño de diez años también se hace pipí en la cama.


Le he explicado a la madre que yo me hice pipí hasta los


once años, y tú hasta los siete.


—Pero... ¿no me dijo usted que también se había hecho


hasta los siete?


—Bueno —sonrió el Dr. Yamanouchi—, yo siempre les digo


un año más.

Autor: El Pediatra Carlos Gonzálezde su libro "Bésame Mucho".

¿Te interesa el Libro? Decárgatelo Aquí: http://lecturasrecomendadas-soletegolfete.blogspot.com.es/2012/04/besame-mucho-como-criar-tus-hijos-con.html

Por favor si el este u otro link está roto, ponte en contacto conmigo. Gracias (blogsoypapa@yahoo.es)

miércoles, 20 de julio de 2011

Ante La Complejidad de Quitar Definitivamente el Pañal. O Quitar el Pañal y No Morir Definitivamente en el Intento.



Hace dos meses que no escribo… Buuuf.

Pensaba que no habría nadie ahí, pero ha subido el número de seguidores, de páginas vistas, etc… Así que sorprendido gratamente.

Si no he escrito es por varias razones: Una el trabajo en el que estoy sumergido al 100%... Y otra que con la llega el buen tiempo se sale mas a la calle…

Por cierto, hablando de buen tiempo, son muchas de personas que intentan quitar los pañales al peque con el buen tiempo… Evita constipados si se moja y es mucho mas cómodo.

Nosotros por nuestra parte hemos empezado este fin de semana pasado. A pesar de saber que el peque no estaba preparado para ello, pero en la guarde tienen a menos niños y nosotros tenemos las tardes libres así que lo vamos a intentar. ¿Estamos actuando egoístamente?

Pienso que sí. Porque creo que puedo estar agobiando y estresando a mi hijo esperando que aprenda a controlar esfínteres igual que se aprende una canción.

Lo bueno es que en la guarde unos con otros se animan y orina todas las veces bien.

En casa o en la calle controla menos y en mas de una ocasión se le escapa.

Así que creo que hemos actuado demasiado rápido. Porque igual que no tuvimos prisa en que echara a andar. Tampoco puedo pretender que el niño controle sus esfínteres de un día para otro.

No creo que hagamos ningún bien sometiendo al peque a un constante persecución preguntando cada 45 minutos si tiene ganas de hacer pis, tocándole constantemente, para saber si está mojado… Es cierto que hay niños que les es suficiente un fin de semana para retirarles el pañal, pero igualmente son muchos los niños que tras volver al cole, la llegada de un hermanito, o cualquier cambio o cualquier situación de estrés les hace retroceder en su logro. ¿Y por qué ocurre esto? Creo que no hace falta ser psicólogo. Seguramente, es que el peque no estaba preparado. Quizás, sabiendo que falta aún un año para que vaya al cole, deberíamos haber esperado.

Pero una cosa está clara, una vez hemos empezado no debemos dar marcha atrás en la decisión… Esperemos que la respuesta sea pronto positiva. Y si tarda mas, pues nada, paciencia…

¿Y tu que opinas?



martes, 5 de abril de 2011

De Padre Primerizo a Padre Primerizo.

Ni soy Pediatra, ni Psicólogo, … soy un padre, que como muchos, no sabía la que se avecinaba con esto de la paternidad.
No pretendo enseñar nada, solo compartir con vosotr@s experiencias, y comentarios que me van surgiendo...

Si esperas respuestas médicas, lo siento para eso están los especialistas.

Yo solo soy papá de un peque de poco mas de dos años. Y una cosa que si os puedo asegurar: No Hay Nada Como Ser Padre.

Te asaltarán dudas, te entrarán nervios, pero la sola sonrisa a tu peque te hará rápidamente olvidar cualquier otra preocupación.

Bien, el post de hoy va para un tal Nando que me ha remitido un correo (* Mensaje para Nando:Perdona por haber tardado tanto tiempo en contestar, mas de un mes. Y segundo te puedo asegurar que no has dejado ningún comentario en el blog, porque todos se publican, ya que no modero).

Bien, Nando acaba de ser papá y me pide consejos… Yo, que quieres que te diga, a voz de pronto te puedo dar alguno que te puede sonar a perogrullada…

Pero lo Primero que te voy a decir es: Intenta Dormir Cuando el Bebé Duerma. Créeme, ya puedes echar de menos chatear con tus colegas de trabajo, ver una final interesante de tu equipo favorito, como no aproveches a dar una cabezada cuando el peque duerma, serán las dos de la mañana y te despertarás y dentro de dos horas o tres, con suerte, volverá a llorar… y así un día tras otro, cansa… y mucho.
Eh, pero tranquilo, que poco a poco los peques se vuelven mas regulares… y ya irás pudiendo dormir un poquito mas…

Lo Segundo: Pañales. Acostúmbrate a llevarlos a todas partes… en una bolsa donde no han de faltar toallitas, cremita para el culete y chupetes.

Que para nada te preocupe el cambiar pañales es sencillo, los desechables de ahora son una maravilla, están diseñados para que se adapten de maravilla… Eso si, tu economía lo va a notar valen una pasta…

Y si eres un poco asqueroso con los olores, no te preocupes acabarás sabiendo como respirar mientras cambias el pañal, sin necesidad de vomitar.

Si tienes un niño, te prevengo, son como un bombero ante un incendio y mas de dos veces nada mas quitar el pañal, su chorro regará todo lo que haya a su alrededor…

Tercero: Juega con Él/Ella. Sé que al principio te puede “dar cosa”, tan frágil y sin saber manejar sus musculitos, incluso te asustará, si no te lo ha advertido nadie, que sus ojos se mueven tan descoordinados como los de una iguana. Pero “tranqui, en tres meses ya fija la vista normal y te sorprenderá la cantidad de cosas que le hacen reír.
Puedes bailar y cantar con él en brazos o tumbarlo en la cama y enseñarle juguetes que brillan o que hacen sonidos o hacerlos tu con la boca, o simplemente tumbaros los dos y hablarle… de lo que sea, de fútbol, política, economía, que mas da… pero verás como le gusta…

Seguro que ya en el hospital flipaste cuando al hablar tu hij@ hizo por girar la cabecita y buscarte… Lleva tiempo oyéndote dentro de la barriguita de mamá. Te puedo asegurar que no eres ningún extraño.

Cuarto: Mantén la Cabeza Fría, cuando enferme o se haga daño. Lo natural es caer presa del pánico. Pero recuerda que el pánico no beneficia a nadie. Lleva el peque al especialista y relájate.

Quinto: Los bebés Lloran. Es la única manera que tienen de dar a conocer sus necesidades. Que quieren compañía, lloran, que tienen hambre, lloran, que tienen el pañal sucio, lloran… Y en poco tiempo vas a saber distinguir los tipos de llantos.

Por cierto referente a los llantos, no te puedes imaginar lo que un chupete, puede calmar a tu peque pasando de Atila al mas tierno animalito en 0,0 segundos. Sé que hay pediatras que lo desaconsejan, pero cuando estás ante un peque “cabreado con el mundo”, puede ser tu mejor aliado.

Sexto: Los niños tienen Cólicos, o lo que es lo mismo gases. Lo pasan muy mal y lloran muchísimo... Infórmate sobre el tema, antes de que pienses que tu peque pueda tener algo mas serio, si sigue llorando porque lo has cambiado, ha comido y no se calma en tus brazos, probablemente sean cólicos.

Séptimo: Si optas por darle chupete descubrirás que los peques son muy fieles a un modelo muy concreto y que no todos le calman… Una vez sepas cual es el modelo que mas le agrada, te recomiendo que repartas chupetes por todos lados, para estar seguro de no quedarte sin él. Ten uno cerca de su cama por si pierde el que le pusiste al dormir, guarda incluso uno en el coche, ten siempre un par en la bolsa del carro y mándale a los abuelitos y titos otro par porque mas temprano que tarde te lo agradecerán.

Octavo: No te puedes imaginar la cantidad de cosas que hay para los bebés. Te recomiendo que antes de comprar nada por impulso, porque pienses que estás delante de la cosa mas útil del mundo, salgas de la tienda, medítalo con tu pareja, coméntaselo a otras parejas, busca información sobre el producto en Internet… Porque probablemente, haya mil marcas que te ofrecen lo mismo a precios dispares y porque contrastando experiencias evitarás llenar tu casa de cosas inútiles que solo has usado una vez.

Noveno: Saca tiempo para ser papá. “Desconecta” del trabajo. Nada de Teléfonos ni mails… Busca en el hueco del día un rato para estar con tu peque.

Décimo: Decirte que una vez leí que entre las risas, las lágrimas y las maldiciones has de tener siempre presente una única cosa: Que Tu Hij@ te idolatra desde el primer instante en que entra en tu vida. Y lo mas insignificante para ti, para él/ella es importante.

Y lo creas o no te necesita para vivir. Porque tú le vas a transmitir confianza, seguridad para enfrentarse al mundo de ahí fuera…

Todo esto se resume en un único consejo: Procura, simplemente estar ahí, porque tu atención, tus interacciones con él/ella serán tan necesarios para el peque como el aire para respirar.

miércoles, 16 de febrero de 2011

Mi Peque Tiene Ya Dos Años

Ya han pasado dos años. Y parece que fue ayer cuando nació...

Hoy vamos a la revisión de los dos años.

Además mi pequeño tiene ya su última muelita a puntito de salir.

A veces, sin ton ni son, el probrecito llora desconsolado y te mira impotente con su deditos metidos en la boca, tocando la encía...

Nos ha costado ver que muchos llantos y gritos, incluso, moquetes y fiebre o diarrea o caquítas ácidas eran causa de los dientes.

Acabo de leer un comentario en un post que en su día dediqué al programa de la Supernnay de un tal Izan que comenta que en este blog no he expresado desesperación, que es lo normal.

La verdad es que si que te desesperas, porque como no hablan, no se expresan y no sabes por qué están teniendo tal o cual reacción.

Sinceramente, lo mejor, es el sentido común.

Estos simpaticotes bichejos (lo digo con todo el cariño) expresan con gritos, pataleos, llantos todas sus frustraciones. Y lo normal es que quieran hacerlo todo ellos solos y cuando no pueden abrir algo, hacer funcionar cualquier cosa... se sienten de lo mas frustrado y por eso protestan.

Por ejemplo, a mi hijo le gusta jugar a irse a acostar. Coge una almohada y la pone sobre la alfombra que le tenemos en el salón. Coge una mantita e intenta arroparse... No os podéis imaginar los rebotes que se coge si no es capaz de taparse una pierna al completo o si su pie se enreda con la manta...

No soy psicólogo, pero imagino que simplemente estará reafirmando su identidad.

Con el tiempo hemos aprendido a ser muy flexibles con él. Está experimentando y si por él fuera nos encendía hasta los fuegos de la vitro. Pero está claro que tampoco hay que dejarle hacer todo lo que quiera, pero debemos entender cosas como que si ya está harto de comer, coja la cuchara y vierta dentro del vaso de agua, tire el plato...

Es normal que si está agustito en el baño se enfade si lo sacamos...

Yo pienso que lo mejor es hacerle ver que todo tiene sus tiempo. Tiempo de comer, tiempo de baño y que prologar esos tiempos ha de ser consensuado hasta llegar casi a hacerle creer que es él, el que pide salir del baño o que él si coge conciencia de que tirar la comida está mal. Llegue a ir a por la fregona o coja papel para recoger el estropicio.

De hecho hemos aprendido a no interrumpirle cuando está agusto haciendo algo, como el baño o pintando o lo que sea. Y que hay que hacerle ver de que es hora de salir o de cenar y consensuamos con él el momento de dejarlo, hasta el punto de que el mismo acaba dejándolo porque entiende que lo deja porque él quiere.

Hemos descubierto que elogiando sus logros y sus acciones positivas, como cuando recoge, o le mandas que lleve algo de un sitio a otro, conseguimos mas, que regañándole o gritándole constantemente, cada vez que va a tocar algo o coger algo que no debe.

Resumiendo:

Ya he leído en distintos sitios que los castigos no ayudan a calmar las rabietas, si no todo lo contrario.

Otras de las cosas mas importantes, reforzar con besos caricias, palabras amables, cuando haga algo bien.

Si es la hora de dejar de hacer una actividad que le gusta, hay que decírselo, hablándole diciéndole que hay que ir dejando el baño o hay que ir dejando de pintar y a la par darles alternativas positivas para él, como por ejemplo: "Vamos a ir saliendo del baño que vamos a jugar con mamá en la cama" o "si recoges los juguetes nos vamos de paseo". Incluso es muy bueno que empecemos a dejarle escoger. Si por ejemplo ha dejado de comer lentejas, en lugar de obligarle a tomar otra cucharada, se lo preguntamos y si no quiere mas lentejas le decimos si quiere fruta y le damos alternativa, como ¿manzana o pera?...

Como he dicho, todo es sentido común. Y la paciencia es la madre de la ciencia. Si el niño entra en rabieta, no debemos ponernos al mismo nivel y nuestra reacción ha de ser calmada y controlada. (Eso no quita que por dentro en ocasiones nos sintamos desbordad@s ¿Verdad?)

miércoles, 24 de noviembre de 2010

Sobre el Programa de Televisión: "Super Nanny"

Me ha sorprendido que en mi último post, que nada tenía que ver con la Supernany se generara un debate sobre el programa de televisión.

Por comentarios y mail se me pide mi opinión, pues bien voy a darla.

Desde mi modesto entender, y no siendo un seguidor habitual del programa he de decir, que me sorprende muy mucho la actitud que se toma ante l@s niñ@s... Criminalizándolos casi.
No quiero entrar a criticar a una profesional como pueda ser Rocío Ramos. Y estoy segurísimo que sus consejos son producto de la previa observación del problema.

Lo que me llama la atención es la frialdad con la que se expone el problema (siempre es el comportamiento de l@s niñ@s) y la milagrosa solución.

En esta sociedad en la que queremos milagros de efectos inmediatos, donde el esfuerzo no se premia y lo que prima es el resultado rápido… Me da la impresión de que se limitan a mostrarnos a un@s niñ@s maleducados y pasan de puntillas ante el verdadero problema, que no es otro que la incapacidad o la falta de responsabilidad e implicación de algunos padres.

Si el niño es un maleducado probablemente la causa sea que los padres son unos “pasotas” en cuanto a lo educativo y a lo afectivo.

Da la sensación, no sé que opináis vosotros, de que las víctimas son los padres que no duermen o no pueden descansar tras dar de comer a sus niños y echarlos a la siesta.

Echo de menos, que se hable de los sentimientos de los hij@s que son, en mi opinión, quienes realmente quienes sufren.

¿No os parece que hay una carencia total de afectividad en los padres que nos muestran?

No veo afecto en el programa, es como si se empeñaran en mostrar el problema: “hijos indomables”. Y por tanto unos padres que han de “domarlos”, para dejar bien claro quién “manda” en el hogar.

Todo se muestra como un conjunto de órdenes, premios, castigos que los padres deben aprender

¿Dónde están los besos?. ¿Dónde están los abrazos?... ¿Qué es eso de ignorar las emociones del peque?

Todo son ordenes, premios si obedece y castigos si desobedece.

Vamos, que no hay que ir a la universidad para educar así a los niños, puesto que estamos hablando de la disciplina y los métodos de siempre, endulzados o, mejor dicho, enmascarados por “los sofisticados métodos científicos que aplica Superwoman, supernany.

Aún así hay que reconocer que muchos consejos son útiles, que deben ser aplicados teniendo muy en cuenta las circunstancias particulares de cada caso. Y en que en ocasiones si se recriminan las malas conductas de los padres.

Lo que me joroba, es, ver como se enseñan los métodos y como los padres los ponen en práctica, sin entrar en la actitud que tienen los padres con sus hijos… ¿Cómo esperamos ejercer la autoridad sobre nuestros hijos, si descargamos sobre ellos nuestros miedos, frustraciones, estrés, incluso inmadurez…?

¿Cómo vamos a jugar con nuestros hijos, sentarnos con ellos a hacer los deberes, en definitiva, como vamos a ofrecer atención y dedicación a nuestros hijos si no resolvemos nuestros problemas de impaciencia?

Si no les ofrecemos ternura, difícilmente les vamos a dar seguridad a nuestros hijos y si un padre o una madre no es capaz de inspirar confianza y seguridad a su hij@, que no nos extrañe que el niño o la niña, con total de llamar la atención monte rabietas espectaculares, que rompa todo, patalee y en definitiva haga todas esas cosas que tanto gusta a la audiencia y que la productora del programa pone sin cesar porque saben que cuanto mas ratio de audiencia, mas ingresos por publicidad y por tanto, mas tiempo en pantalla.

Pero si estamos ante un niño que reclama afecto ¿Cómo es que se les enseña a los padres a que ignoren a sus hijos? No lo entiendo.

O peor aún, cuando se les indica a los padres que tras obedecer, le toquen la espalda y les abracen, para que el niño entienda que lo ha hecho bien ¿De qué hablamos? ¿Qué ha sido de la coherencia, el amor y el sentido común?

Mi hijo, como los vuestr@s vienen sin libro de instrucciones o peor aún no entiendo cómo se puede tratar a los niños como animales domésticos. La misma cadena que emite supernany, tiene un programa donde doman perros, desconozco si pertenece a la misma productora, pero no puedo evitar ver la similitud entre el adiestrador de perros y lo que se nos muestra en el supernany.

Un niño ha de ser inquieto, no puede ser ni ordenado ni amable ni dócil… Es un niño, esta vivo, tiene que aprender, exteriorizar sentimientos… Me niego a que su comportamiento venga condicionado porque aspire a un caramelillo de recompensa o porque tema la actitud de los padres.

¿De verdad nos quieren convencer de que hay que hay que controlar el comportamiento los niños para educar?

Cuando mi pareja estaba embarazada de mi peque leía todo lo que caía en mis manos sobre embarazo, educación, y eran muchos los profesionales que entienden que un niño feliz es agradecido y por tanto acepta mejor la disciplina y respeta de manera natural a los padres… Y lo siento, no veo nada de eso en los programas que he visto de la supernany.

jueves, 4 de noviembre de 2010

Cuidados Desde el Nacimiento


Mientras encuentro tiempo para ponerme a escribir de otras cosas os dejo este enlace super interesante.
Se ha editado una guía en formato libro y pdf con el atractivo nombre de “Cuidados desde el nacimiento, Recomendaciones basadas en pruebas y buenas prácticas” 111 paginas con todas esas preguntas que nos inquietan a padres y a pediatras. 
Lo dejo en enlaces en el lateral del blog y desde este enlace, pinchar aquí. Seguramente, lo deje también el alguna pestaña, cuando inserte un post nuevo.
Por cierto que donde  he encontrado esta interesante guía, ha sido en un blog que sigo y lleva por nombre: El Médico de mi Hijo. Un interesante y divertido blog, de  Jesús, médico pediatra, que desde aquí os recomiendo.