"Mucha Magia y Mucha Suerte Tienen Los Niños Que Consiguen Ser niños..." Eduardo Galeano
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viernes, 12 de abril de 2013

Libro Actividades para Trabajar la Atención

He descubierto gracias a Escuela en la Nube  este Blog de Marybel donde podemos encontrar actividades para trabajar la atención en Educación Infantil.

Escuela en la Nube: "Todos los profesores sabemos que los problemas de atención están relacionados directamente con el fracaso escolar, pero esto no es lo más importante.
La atención es la cualidad, que junto con la concentración, no sólo hará que los resultados académicos sean más notables, sino que nuestras capacidades, las demás capacidades, se desarrollen más, porque nuestra mente estará preparada para “observar” e “interiorizar” conceptos e ideas".

libro activades para trabajar la atención


viernes, 22 de julio de 2011

Cuando y Como Quitar los Pañales

¿Quieres el libro? Pincha en la Foto
  Respecto a mi último post quiero agradecer los comentarios de tod@s, pero sobretodo de un anónimo que comentaba lo que recoge Carlos González en su libro "Bésame Mucho". Permitidme que trancriba íntegro el capítulo: Cuando Y Como Quitar los Pañales.

Muchas veces se habla de «aprendizaje del control de esfínteres


» y eso deja a los padres vagamente intranquilos. Porqué,


aparentemente, un aprendizaje requiere una enseñanza. ¿Quién


y cómo ha de enseñar al niño a controlar sus esfínteres, sea


eso lo que sea?


Pues no, aprender a no hacerse pipí encima, lo mismo que


aprender a caminar, a sentarse o a hablar, son cosas que no


requieren estudio ni enseñanza. Existen niños de diez años y


también adultos que no saben leer o que no tocan el piano porque


nadie les enseñó. Los padres tienen que hacer algo (enseñar


a su hijo o buscarle un profesor o una escuela) si quieren


que aprenda esa y muchas otras cosas. Pero no hay niños de


diez años que no sepan caminar, sentarse o hablar, o que se


hagan pipí encima (despiertos). Todos los niños sanos (y buena


parte de los enfermos) controlan perfectamente el pipí (de


día) y la caca a los cuatro años o bastante antes.


Por lo tanto, la pregunta no es «¿qué tengo que hacer


para que mi hijo aprenda a usar el retrete?», pues haga usted


lo que haga, tanto si lo hace todo «bien» como si lo hace todo


«mal», o incluso aunque no haga nada de nada, su hijo aprenderá.


La pregunta es «¿qué puedo hacer para que mi hijo no


sufra mientras aprende a usar el retrete?» Y la respuesta es


«más vale que no haga nada». O que haga lo menos posible.


Cuando los padres hacen algo, cuando sientan al niño a ciertas


horas en el orinal, cuando le obligan a estar sentado hasta


que hace algo, cuando le riñen si se lo hace encima, a la


larga el niño aprenderá también a ir al retrete, pero será desgraciado


en el proceso (y sus padres también). En casos extremos,


es probable que ciertas «enseñanzas» desafortunadas pue-


dan retrasar el aprendizaje o producir en el niño un rechazo


a defecar que se convertirá en estreñimiento.


Pero si no le quitamos nunca el pañal, ¿cómo aprenderá?


¿No seguirá llevando pañal toda la vida? Lo dudo. No conozco


a nadie que haya hecho la prueba; pero sospecho que,


incluso si los padres no tomasen nunca la iniciativa, todos los


niños acabarían por arrancarse el pañal ellos mismos. Nadie


va con pañal por la calle a los quince años. Pero el caso es


que los pañales cuestan dinero y cambiarlos cuesta un esfuerzo,


y casi todos los padres hacen, antes o después, un esfuerzo


para quitar el pañal a sus hijos.


En principio, eso no debería traer ningún problema. El pañal


es algo totalmente artificial, un invento relativamente reciente


que no busca la comodidad del niño, sino la de sus padres.


Los niños no necesitan pañal. Muchos padres le quitan a su


hijo el pañal en verano y que sea lo que Dios quiera. Incluso


antes del año, cuando saben que es imposible que el bebé


controle el pipí y la caca de forma voluntaria. Para hacerlo,


por supuesto, es conveniente no tener alfombras ni moquetas


en casa, y es necesario estar dispuesto a fregar cualquier rincón


en cualquier momento, sin el menor reproche. Así se ahorra


el niño algunas escoceduras por el calor y los padres mucho


dinero en pañales. Al final del verano, si (como era de esperar)


el niño se lo sigue haciendo todo encima, se le vuelve a


poner el pañal y tan contentos.


En el primer verano después de los dos años, cuando de


verdad hay alguna esperanza de cambio, los padres pueden


explicarle al niño lo que se espera de él: «Cuando tengas


ganas de hacer pipí o caca, avisa. » Pero, por supuesto, no se


harán pesados preguntando cada media hora (basta con que


lo expliquen una vez en junio o, como mucho, cada quince


días), ni lo sentarán en el orinal cuando no lo ha pedido, ni


le reñirán o criticarán ni se burlarán de él por los escapes o


por las falsas alarmas, ni mostrarán impaciencia. Puede ser


útil preguntarle si prefiere usar el retrete, como papá y mamá,


o un orinal (y que elija el que más le gusta) o un adaptador


para el retrete. Mientras no haya un mínimo control, es prudente


ponerle el pañal para salir a la calle.


Algunos niños logran el control en este verano, otros en el


siguiente. Algunos, por supuesto, alcanzan la madurez entre


medias y piden que se les quite el pañal en invierno («¿Estás


seguro?» «Sí. » «Bueno, vamos a hacer la prueba. »)


Quitar el pañal, decíamos, no habría de traer ningún


problema, pero a veces lo trae. Incluso sin obligarles, sin


reñirles, sin ponerse pesado y sin hacer comentarios ofensivos,


algunos niños se niegan a que les quiten el pañal. Están


tan acostumbrados a llevarlo, que no se imaginan la vida


sin él. Explíquele a su hijo que no importa que se haga


pipí o caca en cualquier sitio, que no se va a enfadar. Pero


si a pesar de todo le pide un pañal, póngaselo sin rechistar.


Al fin y al cabo, la idea no fue suya; fueron sus padres los


que decidieron ponerle pañal cuando nació y no es culpa


del pobre chico si se ha acostumbrado. Es posible que un


niño que al año y medio se dejó quitar el pañal, se niegue


a los dos años y medio. No insista, no atosigue, simplemente


dígale: «Bueno, cuando quieras que te lo quite, avisa», y


ya está.


Algunos niños están contentos de ir sin pañal, pero se


sienten incapaces de usar el orinal. Notan que van a hacer


algo, avisan, pero no quieren sentarse en ningún sitio. Quieren


el pañal. A veces, durante una temporada, hay que ponerles


un pañal cada vez que han de hacer pipí o caca. A algunos,


que juegan desnudos en la playa, hay que ponerles un


pañal para que hagan pipí. No se asombre, no se queje, no se

ría. Póngale el pañal sin discutir, que ya falta bien poco. Algunos


niños, más tímidos, no se atreven a pedir el pañal, pero


tampoco a usar el orinal, e intentan retenerse lo más posible.


Algunos llegan a sufrir estreñimiento. Si observa que su hijo


deja de hacer caca cuando le quitan el pañal, pruebe a ponérselo


otra vez (incluso si no lo ha pedido).


No es malo volver a usar el pañal después de unos días o


meses sin él. No es un paso atrás ni un retroceso, ni le hace


ningún daño al niño. A no ser, claro, que él se niegue.


Nos vamos ahora al otro extremo, al del niño que no es capaz


de controlarse, pero insiste en que le quiten el pañal o en que


no se lo vuelvan a poner si se lo habían quitado en verano.


Como siempre, es importante hablar con el niño y ser respetuoso.


Si sólo hay fallos ocasionales, es mejor hacerle caso. Si


el control es nulo, tal vez pueda convencerle de que se lo deje


poner. Pero si se niega en redondo, si llora para que no le


pongan el pañal, si lo vive como un fracaso o una humillación,


es mejor también hacerle caso, tal vez intentar llegar a


una solución de compromiso («puedes ir sin pañal por casa,


pero si salimos a pasear te lo has de poner»). A veces hay que


renunciar a salir de casa durante unas semanas para no tener


un drama, lo que no deja de ser una lata. Por eso es importante


no ponerse pesados con el asunto, no lanzar indirectas y


puyas, que nadie le vaya diciendo al pobre niño «qué vergüenza,


tan mayor y con pañales», «a ver si aprendes a ir al retrete de


una vez», «si te lo vuelves a hacer encima, te tendré que poner


pañales como a una niña pequeña» y otras lindezas. Nunca


hay que hablar así a un niño, ni en este tema ni en otros.


Todos los niños normales saben controlarse de día, sin necesidad


de enseñarles nada. Si su hijo se sigue haciendo caca o


pipí encima después de los cuatro años (salvo algún accidente


muy de tarde en tarde con el pipí), consulte al pediatra.



Cuando hay problemas, con frecuencia son de origen psicológico


(a veces debido precisamente a intentos de «enseñarles»


a usar el orinal por las malas y otras veces, manifestación de


otros conflictos o de celos). En algunos casos, la defecación


involuntaria (encopresis) es consecuencia del estreñimiento: se


forma una bola que irrita la mucosa rectal y produce una falsa


diarrea. El niño no lo hace a propósito, y las burlas y castigos


no harán más que empeorar el problema.


Pero las noches son muy distintas. Aunque muchos niños


pueden dormir secos a los tres años, otros muchos se hacen


pipí en la cama (enuresis nocturna) hasta la adolescencia o


incluso toda la vida. Durante la Primera Guerra Mundial, el


1 por ciento de los reclutas norteamericanos fue declarado no


apto para el servicio por enuresis. La enuresis nocturna casi


nunca tiene causa orgánica o psicológica, sino que depende


de la maduración neurológica y de las características genéticas


(va por familias).


Algunos niños consiguen no hacerse pipí en un día especial


(por ejemplo, en casa de un amigo), a costa de pasar la noche


prácticamente en vela. Por supuesto, no pueden hacerlo muchos


días seguidos. Por desgracia, algunos padres no comprenden el


enorme esfuerzo que han hecho y se lo echan en cara («en


casa de Pablo bien que espabilaste, pero aquí no te preocupas,


claro, como estoy yo para lavar sábanas»). Este tipo de comentarios,


además de cruel, es falso. Hace poco, una madre comentaba


en un foro de Internet que su hija de siete años se hacía


pis en la cama. Otra madre le contestaba así:


Yo estuve haciéndome pis hasta los dieciséis años, y peor que me


sentía y más acomplejada que nadie... Me tiraba las noches en


vela para no mojar la cama, y en cinco minutos que el sueño me


rendía, me hacía pis; estaba desde el medio día sin beber nada,


era horrible, y seguía haciéndome pis; me levantaba por la noche


a lavar mis sábanas para que no se enteraran... No la regañes, no


la responsabilices, es una enfermedad, de pronto un día dejé de


hacérmelo. Mi hijo mayor se hizo pis hasta los trece años...


Quisiera explicar aquí una anécdota, en homenaje a un gran


pediatra japonés, el Dr. Itsuro Yamanouchi, de Okayama. Visité


su hospital en 1988, y me fascinó aquel sabio humilde que


seguía atendiendo consultas externas de pediatría a pesar de


ser director de un gran hospital. Le acompañé una tarde en su


consulta, y él me explicaba en inglés lo que ocurría.


—Este niño tiene seis años, y se hace pipí en la cama. Le


he explicado a la madre que eso es normal, que no hay que


hacer nada, y que yo me hice pipí hasta los siete años.


—¡Qué casualidad! —respondí en mi inglés vacilante—. Yo


también me hice pipí hasta los siete años.


El Dr. Yamanouchi se apresuró (para mi sorpresa) a traducir


mis palabras, y la madre me miró con más sorpresa aún y


se deshizo en reverencias y agradecimientos.


Un rato después, otra madre, mientras escuchaba las palabras


del médico, me miró también con asombro y me hizo


otra reverencia.


—Este niño de diez años también se hace pipí en la cama.


Le he explicado a la madre que yo me hice pipí hasta los


once años, y tú hasta los siete.


—Pero... ¿no me dijo usted que también se había hecho


hasta los siete?


—Bueno —sonrió el Dr. Yamanouchi—, yo siempre les digo


un año más.

Autor: El Pediatra Carlos Gonzálezde su libro "Bésame Mucho".

¿Te interesa el Libro? Decárgatelo Aquí: http://lecturasrecomendadas-soletegolfete.blogspot.com.es/2012/04/besame-mucho-como-criar-tus-hijos-con.html

Por favor si el este u otro link está roto, ponte en contacto conmigo. Gracias (blogsoypapa@yahoo.es)

miércoles, 20 de julio de 2011

Ante La Complejidad de Quitar Definitivamente el Pañal. O Quitar el Pañal y No Morir Definitivamente en el Intento.



Hace dos meses que no escribo… Buuuf.

Pensaba que no habría nadie ahí, pero ha subido el número de seguidores, de páginas vistas, etc… Así que sorprendido gratamente.

Si no he escrito es por varias razones: Una el trabajo en el que estoy sumergido al 100%... Y otra que con la llega el buen tiempo se sale mas a la calle…

Por cierto, hablando de buen tiempo, son muchas de personas que intentan quitar los pañales al peque con el buen tiempo… Evita constipados si se moja y es mucho mas cómodo.

Nosotros por nuestra parte hemos empezado este fin de semana pasado. A pesar de saber que el peque no estaba preparado para ello, pero en la guarde tienen a menos niños y nosotros tenemos las tardes libres así que lo vamos a intentar. ¿Estamos actuando egoístamente?

Pienso que sí. Porque creo que puedo estar agobiando y estresando a mi hijo esperando que aprenda a controlar esfínteres igual que se aprende una canción.

Lo bueno es que en la guarde unos con otros se animan y orina todas las veces bien.

En casa o en la calle controla menos y en mas de una ocasión se le escapa.

Así que creo que hemos actuado demasiado rápido. Porque igual que no tuvimos prisa en que echara a andar. Tampoco puedo pretender que el niño controle sus esfínteres de un día para otro.

No creo que hagamos ningún bien sometiendo al peque a un constante persecución preguntando cada 45 minutos si tiene ganas de hacer pis, tocándole constantemente, para saber si está mojado… Es cierto que hay niños que les es suficiente un fin de semana para retirarles el pañal, pero igualmente son muchos los niños que tras volver al cole, la llegada de un hermanito, o cualquier cambio o cualquier situación de estrés les hace retroceder en su logro. ¿Y por qué ocurre esto? Creo que no hace falta ser psicólogo. Seguramente, es que el peque no estaba preparado. Quizás, sabiendo que falta aún un año para que vaya al cole, deberíamos haber esperado.

Pero una cosa está clara, una vez hemos empezado no debemos dar marcha atrás en la decisión… Esperemos que la respuesta sea pronto positiva. Y si tarda mas, pues nada, paciencia…

¿Y tu que opinas?



martes, 5 de abril de 2011

De Padre Primerizo a Padre Primerizo.

Ni soy Pediatra, ni Psicólogo, … soy un padre, que como muchos, no sabía la que se avecinaba con esto de la paternidad.
No pretendo enseñar nada, solo compartir con vosotr@s experiencias, y comentarios que me van surgiendo...

Si esperas respuestas médicas, lo siento para eso están los especialistas.

Yo solo soy papá de un peque de poco mas de dos años. Y una cosa que si os puedo asegurar: No Hay Nada Como Ser Padre.

Te asaltarán dudas, te entrarán nervios, pero la sola sonrisa a tu peque te hará rápidamente olvidar cualquier otra preocupación.

Bien, el post de hoy va para un tal Nando que me ha remitido un correo (* Mensaje para Nando:Perdona por haber tardado tanto tiempo en contestar, mas de un mes. Y segundo te puedo asegurar que no has dejado ningún comentario en el blog, porque todos se publican, ya que no modero).

Bien, Nando acaba de ser papá y me pide consejos… Yo, que quieres que te diga, a voz de pronto te puedo dar alguno que te puede sonar a perogrullada…

Pero lo Primero que te voy a decir es: Intenta Dormir Cuando el Bebé Duerma. Créeme, ya puedes echar de menos chatear con tus colegas de trabajo, ver una final interesante de tu equipo favorito, como no aproveches a dar una cabezada cuando el peque duerma, serán las dos de la mañana y te despertarás y dentro de dos horas o tres, con suerte, volverá a llorar… y así un día tras otro, cansa… y mucho.
Eh, pero tranquilo, que poco a poco los peques se vuelven mas regulares… y ya irás pudiendo dormir un poquito mas…

Lo Segundo: Pañales. Acostúmbrate a llevarlos a todas partes… en una bolsa donde no han de faltar toallitas, cremita para el culete y chupetes.

Que para nada te preocupe el cambiar pañales es sencillo, los desechables de ahora son una maravilla, están diseñados para que se adapten de maravilla… Eso si, tu economía lo va a notar valen una pasta…

Y si eres un poco asqueroso con los olores, no te preocupes acabarás sabiendo como respirar mientras cambias el pañal, sin necesidad de vomitar.

Si tienes un niño, te prevengo, son como un bombero ante un incendio y mas de dos veces nada mas quitar el pañal, su chorro regará todo lo que haya a su alrededor…

Tercero: Juega con Él/Ella. Sé que al principio te puede “dar cosa”, tan frágil y sin saber manejar sus musculitos, incluso te asustará, si no te lo ha advertido nadie, que sus ojos se mueven tan descoordinados como los de una iguana. Pero “tranqui, en tres meses ya fija la vista normal y te sorprenderá la cantidad de cosas que le hacen reír.
Puedes bailar y cantar con él en brazos o tumbarlo en la cama y enseñarle juguetes que brillan o que hacen sonidos o hacerlos tu con la boca, o simplemente tumbaros los dos y hablarle… de lo que sea, de fútbol, política, economía, que mas da… pero verás como le gusta…

Seguro que ya en el hospital flipaste cuando al hablar tu hij@ hizo por girar la cabecita y buscarte… Lleva tiempo oyéndote dentro de la barriguita de mamá. Te puedo asegurar que no eres ningún extraño.

Cuarto: Mantén la Cabeza Fría, cuando enferme o se haga daño. Lo natural es caer presa del pánico. Pero recuerda que el pánico no beneficia a nadie. Lleva el peque al especialista y relájate.

Quinto: Los bebés Lloran. Es la única manera que tienen de dar a conocer sus necesidades. Que quieren compañía, lloran, que tienen hambre, lloran, que tienen el pañal sucio, lloran… Y en poco tiempo vas a saber distinguir los tipos de llantos.

Por cierto referente a los llantos, no te puedes imaginar lo que un chupete, puede calmar a tu peque pasando de Atila al mas tierno animalito en 0,0 segundos. Sé que hay pediatras que lo desaconsejan, pero cuando estás ante un peque “cabreado con el mundo”, puede ser tu mejor aliado.

Sexto: Los niños tienen Cólicos, o lo que es lo mismo gases. Lo pasan muy mal y lloran muchísimo... Infórmate sobre el tema, antes de que pienses que tu peque pueda tener algo mas serio, si sigue llorando porque lo has cambiado, ha comido y no se calma en tus brazos, probablemente sean cólicos.

Séptimo: Si optas por darle chupete descubrirás que los peques son muy fieles a un modelo muy concreto y que no todos le calman… Una vez sepas cual es el modelo que mas le agrada, te recomiendo que repartas chupetes por todos lados, para estar seguro de no quedarte sin él. Ten uno cerca de su cama por si pierde el que le pusiste al dormir, guarda incluso uno en el coche, ten siempre un par en la bolsa del carro y mándale a los abuelitos y titos otro par porque mas temprano que tarde te lo agradecerán.

Octavo: No te puedes imaginar la cantidad de cosas que hay para los bebés. Te recomiendo que antes de comprar nada por impulso, porque pienses que estás delante de la cosa mas útil del mundo, salgas de la tienda, medítalo con tu pareja, coméntaselo a otras parejas, busca información sobre el producto en Internet… Porque probablemente, haya mil marcas que te ofrecen lo mismo a precios dispares y porque contrastando experiencias evitarás llenar tu casa de cosas inútiles que solo has usado una vez.

Noveno: Saca tiempo para ser papá. “Desconecta” del trabajo. Nada de Teléfonos ni mails… Busca en el hueco del día un rato para estar con tu peque.

Décimo: Decirte que una vez leí que entre las risas, las lágrimas y las maldiciones has de tener siempre presente una única cosa: Que Tu Hij@ te idolatra desde el primer instante en que entra en tu vida. Y lo mas insignificante para ti, para él/ella es importante.

Y lo creas o no te necesita para vivir. Porque tú le vas a transmitir confianza, seguridad para enfrentarse al mundo de ahí fuera…

Todo esto se resume en un único consejo: Procura, simplemente estar ahí, porque tu atención, tus interacciones con él/ella serán tan necesarios para el peque como el aire para respirar.

miércoles, 24 de noviembre de 2010

Sobre el Programa de Televisión: "Super Nanny"

Me ha sorprendido que en mi último post, que nada tenía que ver con la Supernany se generara un debate sobre el programa de televisión.

Por comentarios y mail se me pide mi opinión, pues bien voy a darla.

Desde mi modesto entender, y no siendo un seguidor habitual del programa he de decir, que me sorprende muy mucho la actitud que se toma ante l@s niñ@s... Criminalizándolos casi.
No quiero entrar a criticar a una profesional como pueda ser Rocío Ramos. Y estoy segurísimo que sus consejos son producto de la previa observación del problema.

Lo que me llama la atención es la frialdad con la que se expone el problema (siempre es el comportamiento de l@s niñ@s) y la milagrosa solución.

En esta sociedad en la que queremos milagros de efectos inmediatos, donde el esfuerzo no se premia y lo que prima es el resultado rápido… Me da la impresión de que se limitan a mostrarnos a un@s niñ@s maleducados y pasan de puntillas ante el verdadero problema, que no es otro que la incapacidad o la falta de responsabilidad e implicación de algunos padres.

Si el niño es un maleducado probablemente la causa sea que los padres son unos “pasotas” en cuanto a lo educativo y a lo afectivo.

Da la sensación, no sé que opináis vosotros, de que las víctimas son los padres que no duermen o no pueden descansar tras dar de comer a sus niños y echarlos a la siesta.

Echo de menos, que se hable de los sentimientos de los hij@s que son, en mi opinión, quienes realmente quienes sufren.

¿No os parece que hay una carencia total de afectividad en los padres que nos muestran?

No veo afecto en el programa, es como si se empeñaran en mostrar el problema: “hijos indomables”. Y por tanto unos padres que han de “domarlos”, para dejar bien claro quién “manda” en el hogar.

Todo se muestra como un conjunto de órdenes, premios, castigos que los padres deben aprender

¿Dónde están los besos?. ¿Dónde están los abrazos?... ¿Qué es eso de ignorar las emociones del peque?

Todo son ordenes, premios si obedece y castigos si desobedece.

Vamos, que no hay que ir a la universidad para educar así a los niños, puesto que estamos hablando de la disciplina y los métodos de siempre, endulzados o, mejor dicho, enmascarados por “los sofisticados métodos científicos que aplica Superwoman, supernany.

Aún así hay que reconocer que muchos consejos son útiles, que deben ser aplicados teniendo muy en cuenta las circunstancias particulares de cada caso. Y en que en ocasiones si se recriminan las malas conductas de los padres.

Lo que me joroba, es, ver como se enseñan los métodos y como los padres los ponen en práctica, sin entrar en la actitud que tienen los padres con sus hijos… ¿Cómo esperamos ejercer la autoridad sobre nuestros hijos, si descargamos sobre ellos nuestros miedos, frustraciones, estrés, incluso inmadurez…?

¿Cómo vamos a jugar con nuestros hijos, sentarnos con ellos a hacer los deberes, en definitiva, como vamos a ofrecer atención y dedicación a nuestros hijos si no resolvemos nuestros problemas de impaciencia?

Si no les ofrecemos ternura, difícilmente les vamos a dar seguridad a nuestros hijos y si un padre o una madre no es capaz de inspirar confianza y seguridad a su hij@, que no nos extrañe que el niño o la niña, con total de llamar la atención monte rabietas espectaculares, que rompa todo, patalee y en definitiva haga todas esas cosas que tanto gusta a la audiencia y que la productora del programa pone sin cesar porque saben que cuanto mas ratio de audiencia, mas ingresos por publicidad y por tanto, mas tiempo en pantalla.

Pero si estamos ante un niño que reclama afecto ¿Cómo es que se les enseña a los padres a que ignoren a sus hijos? No lo entiendo.

O peor aún, cuando se les indica a los padres que tras obedecer, le toquen la espalda y les abracen, para que el niño entienda que lo ha hecho bien ¿De qué hablamos? ¿Qué ha sido de la coherencia, el amor y el sentido común?

Mi hijo, como los vuestr@s vienen sin libro de instrucciones o peor aún no entiendo cómo se puede tratar a los niños como animales domésticos. La misma cadena que emite supernany, tiene un programa donde doman perros, desconozco si pertenece a la misma productora, pero no puedo evitar ver la similitud entre el adiestrador de perros y lo que se nos muestra en el supernany.

Un niño ha de ser inquieto, no puede ser ni ordenado ni amable ni dócil… Es un niño, esta vivo, tiene que aprender, exteriorizar sentimientos… Me niego a que su comportamiento venga condicionado porque aspire a un caramelillo de recompensa o porque tema la actitud de los padres.

¿De verdad nos quieren convencer de que hay que hay que controlar el comportamiento los niños para educar?

Cuando mi pareja estaba embarazada de mi peque leía todo lo que caía en mis manos sobre embarazo, educación, y eran muchos los profesionales que entienden que un niño feliz es agradecido y por tanto acepta mejor la disciplina y respeta de manera natural a los padres… Y lo siento, no veo nada de eso en los programas que he visto de la supernany.

viernes, 2 de julio de 2010

17 Mesecitos.

Mi peke, ya tiene diecisiete meses… Ayer los hizo.


Todo un campeón, ya lleva un tiempecito queriéndonos imitar en todo, desde lavarse los dientes, hasta “abrocharme” o lo que haga con los cordones de mis zapatillas… Incluso a ser tan autónomo que intenta vestirse solo, me da las cosas para meter en el lavaplatos, o se niega a darme la mano cuando paseamos… Bueno, y hasta intenta ponerse sus zapatitos o sus pantalones… o hasta peinarse o peinarme…

Me hace mucha gracia cuando sentados en una terracita, él nos dice adiós con la mano y se va hacia algún jardín de tierra o con otros niños…

Como crece, seguro que cuando me quiera dar cuenta, me está pidiendo pasta y las llaves de coche para salir con los colegas… Pero de momento, disfruto día a día con todas sus ocurrencias nuevas y procuramos ni gritarle ni asustarle, que juegue, que experimente, que se caiga corriendo, jugando,… tiene tanto por explorar y aprender…

Lo que llevo mal es verlo “sufrir” por la cantidad de mocos que le está generando los dos últimos colmillitos que le quedan por salir, y entre eso y el calor, se le nota que no está bien al 100%...

Mi peke tuvo un pediatra que decía los niños y los mocos, están siempre unidos, por eso se les llama mocosos. No pasa nada, solo hay que vigilar que no se le bajen al pecho…

Bueno… y así vamos actuando…

Eso no quita, que en cuanto tiene unas décimas y las naricitas, sus mofletillos y hasta los ojos se le llenan de moquetes, por lo que se restriega, no caigamos en la tentación de llevarlo al médico…

Y encima la pediatra que tiene ahora, como que es de receta fácil (los visitadores médicos tienen que estar encantada con ella). Y la verdad soy de los que piensan que con tanto medicamento lo que estamos potenciando es una intolerancia a cualquier dolor o congestión. Los niños también deben aprender a soportar cualquier pequeña molestia respiratoria que pueda molestar… Quizás, deberíamos concienciarnos todos, algunos profesionales y los padres sobre todo que no pasa nada por tener unas décimas de fiebre, un poquito de tos… Que eso es algo muy normal que nos ha pasado a todos desde el principio de los tiempos.

Que no debemos abusar ni de fármacos, ni de prestaciones médicas… Y no estoy hablando de la moda de la medicina alternativa, homeópatas, herbolarios, quiroterapeutas, curanderos…

De lo que hablo es que hay que dejar de usar las medicinas, alternativas o no, para síntomas y situaciones que no la requieren… Ciertos “males” se solucionan con buenas dosis de paciencia, aguante y de –“revisar” el estilo de vida que llevamos… Porque actuando tan dramáticamente, llevando a nuestro pequeño, corriendo al médico, usando tan alegremente fármacos estamos haciendo al niño intolerante a pequeñas molestias y lo que no es menos importante, estamos cayendo en un consumismo absurdo...

... Por no hablar, que a veces actuamos de manera exagerada, ante sintomatologías diversas de nuestros peques, porque quizás, simplemente, estemos llenando de atenciones un posible vacio educativo con nuestros hijos.

lunes, 29 de junio de 2009

Hacer De lo Natural "Un Extra".

 Cada vez con mas frecuencia nos encontramos con gente que nos habla de “la hora de las caricias”, “el momento del masaje”… soy de los que piensa que todo contacto con mi hijo, desde el juego a las caricias tienen en si mismo un valor de aprendizaje y formación para él, pero si me lo exijo y me obligo a programar el momento del juego o del masaje o de las caricias… , todos estos actos perderán “su valor”.

A mi modo de entender, es mas beneficioso todo lo vinculado a una necesidad y a una voluntad precisa, que a lo que se realiza de forma mecánica, repetitiva y lo que es peor, por obligación.

Me llama la atención las actividades que hay hoy en día propuestas para los padres, bien como “deberes para casa” (libros de técnicas para bebés) o bien desde centros clínicos como “gimnasia para bebés”, “ejercicios de psicomotricidad para bebés”, … como si todo esto que necesita un bebé o un niño, no formara parte de su vida cotidiana y necesitara estos “extras”… que por su puesto está a la venta y tiene su precio.

Digo yo que, desde la hora del baño, a, secarle, cambiarle el pañal, al hablarle, al mirarle, al jugar con él … (la actividad diaria cotidiana) ¿no estoy interactuando con mi hijo?, ¿ acaso no es esa, la mejor gimnasia y el mas gratificante masaje?.

Para mi los bebés y los niñ@s, en general, lo que necesitan es cariño, mucho mas necesario que cualquier aceite spa aplicado por un supuesto “especialista” o por nosotros de manera impersonal, al intentar acariciar y masajear a nuestro hijo de manera “profesional”. Porque me da la impresión que hoy en día parecemos habernos idiotizado y solo atendemos a lo que suena con algún término técnico-científico, de este modo convertimos lo mas común en ciencia. Claro que detrás no hay mas que una intención de “mercantilizar lo cotidiano” con el fin convertirlo, así en atractivos productos de consumo…

Todas estas tontadas no solo disminuyen nuestra cuenta corriente sino que nos hace menos autónomos, dependientes siempre de un profesional con la titulación (al ser posible universitaria) pertinente…. Incluso cuando se trata de algo tan natural y normal como acariciar a nuestro bebé.
Llegando incluso a encontrarnos padres que se compran “manuales de masajes para bebes,” porque no se atreven a acariciar a sus hijos por el simple temor de no saber si lo están haciendo correctamente,

A algunos padres-madres habría que recordarles que lo importante no son las técnicas de masaje, sino lo que le transmitimos a nuestro hijo… Porque si nos emperramos en aplicar lo aprendido en un “curso de técnicas de contacto físico para bebés”, corremos el riesgo de no comunicar nada al bebé y lo que es peor que le transmitamos temor e inseguridad, ante la duda y el temor de no estar aplicando correctamente la técnica aprendida.

¿Qué ha sido de comunicarnos y relacionarnos simplemente con afecto y predisposición?.
Para nada estoy a favor de estas técnicas vacías y triviales que se hacen por obligación omitiendo lo que nuestra naturaleza, intuición e instinto nos indica ofreciendo a nuestro hijo algo productivo que de paso trasmita de alguna manera valores.